Hola,
¿me das 123 céntimos?
¡Porque sí, porque me los merezco! Ciento veintitrés céntimos no van a ninguna parte, pero muchos ciento veintitrés céntimos hacen muchos céntimos. Por ejemplo, dos veces ciento veintitrés son doscientos cuarenta y seis, que ya es una cantidad razonable. Donar 123 céntimos da suerte, o como poco cierta diversión, porque tienes que admitir que la cifra 123 es muy graciosa.
Además, te enviaré un mail, si quieres, dándote las gracias y regalándote un par de líneas describiéndote lo que quieras, por ejemplo, una luciérnaga.
Para que pueda hacerlo, tendrás que escribir tu dirección de e-mail en la caja de texto que aparece en la página de donaciones.